Mas de 4000 personas, corrieron el "Desafío Río Pinto" en Córdoba el 2 de Mayo

Por Agustin Raffo.

Rio Pinto es la madre de todas las carreras de MTB en Argentina. Por concurrencia, por repercusión dentro de la gente que pedalea y por todo el despliegue que la carrera implica en la ciudad de La Cumbre. Este año fue mi segunda participación. Especial para mi por dos razones: primero por ser la primer carrera para la cual me preparé y pude llegar con un plan y segundo porque llevé a correr a mi hijo Vicente de 7 años en lo que fue su "bautismo de fuego" dentro del mundo de las carreras de bici. Por eso, divido el relato en dos.
El "Raffo team" que partió a La Cumbre se completó mi hermano Ernesto, sin el cual todo este plan no pudiera haber sido posible. Viajamos con el auto lleno de bicis y ansiedad por llegar y vivir Rio Pinto.
Carrera de Vicente
Desde que insinué hace algunos meses que existía la posibilidad que corriese la carrera de niños de Rio Pinto, a Vicente le gustó la idea. Si bien el usa la bici como medio de transporte en el lugar donde pasamos todos los fines de semana, no anda regularmente en bici como práctica. Empezamos a ir al KDT esporádicamente para que empezara a entender lo que es andar arriba de una bici como deporte, mantener un ritmo, tener un programa, andar en un circuito y respetar al entorno. También fuimos ajustando la puesta en escena, casco, guantes y bici en condiciones. Si bien, no fue un entrenamiento, las salidas que hicimos al KDT sirvieron para ponerse a tono con correr una carrera
Llegamos al día de la carrera de chicos. Hicimos una recorrida por la expo para ir metiéndonos en el "circo" de Rio Pinto. Fuimos al predio donde se correría la carrera de chicos: un circuito trabado hecho con cintas en el jardín del Hotel Palace. Todos los chicos estaban practicando en el circuito. Vicente se subió y entró a dar vueltas. Primer obstáculo: dentro del circuito estaban practicando nenes de 4 a 12 años. Los más grandes, ya casi listos para promocionar a las carreras de adultos, veían a los más piojos como estorbo y claro, más de alguno intimidó a los más chicos que se metían en su camino. Vicente se asustó y por un momento no quiso saber nada más con la volverse a subir a la bici ni con la carrera. Entre mi hermano y yo tratamos de amortiguar la situación y al rato quiso seguir. Unas vueltas más de práctica, algunas caídas (de esas tan habituales cuando uno pedaleaba de chico) y listo para la carrera.
La carrera fueron dos vueltas a ese circuito que tendría unos 500m. Vicente largo junto a otros 14 chicos, unos más preparados que otros. Unos con más sed de ganar otros simplemente con ganas de hacer una buena carrera. Algunos con más equipamiento que corredor de Elite esponsoreado, otros con su bici de hierro con cubrecadenas tocando y haciendo "clan, clan". Vicente, ni en un extremo ni en otro terminó la carrera séptimo de los 14 que habían largado. Le puso ganas todo el recorrido, se concentró, esquivo unos que se habían caído y llegó a la meta. Medalla de finisher, exhausto y contento y con la semilla de la bici plantada.
Carrera de Agustín
Volví del Tour de la Patagonia con ganas de volver a Rio Pinto y hacer un buen plan de carrera. Empecé alrededor de Marzo. Alegría saber que dentro del grupo de entrenamiento íbamos a ser un grupo considerable que se había inscripto en la carrera. Pablo, Juan, Guille y Eugenia. Suficiente para motivarse mutuamente. Eso que en el video Mexicano de Nueva León se menciona como los bikers se adulan y se motivan mutuamente.
El año pasado me inscribí en Rio Pinto de puro entusiasmo por zambullirme en este deporte. Mariano D'Alessandro con mucha prudencia me había dicho que un tiempo mayor de entrenamiento era mejor. Tenía razón, pero me lancé igual. El objetivo que me había puesto en aquel entonces era llegar y lo logré, pero llegué como pomo de dentífrico que ya no le queda más para extraer. Pero no como los nuevos de plástico, sino como los viejos metálicos que al final ya tenía agujeros por todos lados.
Este año quise ir preparado y así fue. Entrené durante 3 meses al menos 3 o 4 veces por semana tratando de hacer todo lo posible para estar mejor preparado: fondo, resistencia, subidas, potencia. Llegué en mejor estado que el año anterior, pero la verdad no tenía idea cual era.
Arranqué la carrera desde el fondo de la categoría más numerosa, la Master A2, con 682 inscriptos. Salí con mucha tranquilidad y sin tratar de darle duro de entrada. Cuando vi que manteniendo ese ritmo parejo empezaba a dejar algunos de mi categoría atrás, empezó la montaña rusa de la bajada hacia el vado del Rio Pinto. Otra sensación. Si bién la baje más cómodo, nunca deje nada librado al azar. Bajé con la bici controlada y por supuesto, varios competidores más osados que yo pasaban volando. La subida hacia el mirador llegó rápido. Ese fue el lugar donde se juntaron muchos corredores de categorías más lentas que habían largado antes y los primeros de las categorías más rápidas que estaban pasando. Pude hacer la subida con comodidad, pero llegué al mirador con un dolor de espalda que no me dejó en lo que quedaría de la carrera. Por momentos tuve que pararme sobre los pedales y elongar un poco para aliviarlo. Por momentos se hacía intento y tenía temor que se hiciera peor. Por suerte no fue así.
Como suele suceder, en los últimos kilómetros a uno lo invade la ansiedad de saber cuantos kilómetros faltan y de querer que termine ya. Pasar por el lugar de la finalización del año pasado, San Esteban, y saber que aún faltaban unos 9km, no fue alentador, pero tampoco bajé el ritmo. Traté de gastar los cartuchos que quedaban en ese último tramo. Llegué en 4:29. En posición 382 de la categoría . Más de media hora menos que el año pasado con 9 km de más y con el embudo en la llegada para tomar tiempos.
Conclusión
Carrera terminada, final de fiesta. La bici sucia, uno más sucio aún y con algún otro dolor en el cuerpo, pero cuanta alegría. En este caso en particular compartida con mi hijo y por él por haberlo iniciado.
¿Un que busca cuando hace estas carreras? Muchas suposiciones, pero ninguna respuesta contundente. Viajar, sufrir, ensuciarte, correr el riesgo de lastimarse, terminar con tierra en el pliegue más oculto, mojado y muerto de frio a muchos kilómetros de tu casa. ¡Pero que lindo es!